Sopa de codillo de cerdo: recupera el sabor de la abundancia
¿Sobran restos de jamón? No los tires. Una receta sencilla y reconfortante transforma ese jamón sobrante en una sopa de codillo que evoca recuerdos de hogar.

Una receta de ahorro y tradición
Esta sopa, que se cocina a fuego lento, ofrece un caldo rico y sabroso, acompañado de trozos tiernos de jamón, patatas y judías verdes. Una forma económica de alimentar a la familia, especialmente después de celebraciones como la Pascua.
La belleza de esta preparación radica en su simplicidad: solo cuatro ingredientes principales, más agua, permiten crear un plato sustancioso y lleno de sabor.
El codillo de cerdo, a menudo subestimado, libera todo su potencial en el caldo, aportando una profundidad de sabor que pocos ingredientes pueden igualar. Al cocerlo lentamente, la carne se desprende del hueso, convirtiéndose en trozos jugosos que complementan a la perfección las verduras.
La receta es adaptable: se pueden añadir otras verduras, como zanahorias o cebollas, para personalizar el plato. Además, esta sopa se conserva bien en el frigorífico hasta por cinco días, y se congela con resultados sorprendentes, manteniendo su sabor intacto.
Un plato que no solo nutre, sino que también conecta con el pasado.
Ingredientes: 1 codillo de cerdo con carne, 4 patatas medianas, 2 tazas de judías verdes frescas, agua, pimienta.
Preparación: Se coloca el codillo en una olla grande y se cubre con agua. Se cocina a fuego lento durante 3-4 horas, o hasta que la carne se desprenda del hueso. Se retira el codillo, se desmenuza la carne y se vuelve a añadir al caldo. Se incorporan las patatas y las judías verdes y se cocinan durante 30 minutos más, o hasta que las patatas estén tiernas. Se sazona con pimienta al gusto.
Esta sopa, más que una receta, es un homenaje a la cocina casera. Un plato que, a pesar de su sencillez, es capaz de despertar emociones y evocar recuerdos.
Además, el codillo de cerdo se puede adquirir en cualquier carnicería. Una opción ideal si no quieres recurrir a un jamón sobrante.
Un plato que, al final, demuestra que la verdadera riqueza culinaria reside en aprovechar al máximo los recursos.
Con un consumo de 91 kcal por porción, esta sopa se presenta como una opción nutritiva y económica, ideal para cualquier día de la semana.
